5 feb 2021

¡Cuando me amé de verdad!


 Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
  correcta y en el momento exacto. Entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre; autoestima.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida
fuera diferente y comencé a aceptar todo lo que acontece
  y que contribuye a mi crecimiento. Eso se llama "madurez".

Cuando me amé de verdad empecé a librarme de todo 
lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y
 cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio,
 mi razón llamó "egoísmo" a esa actitud. Hoy sé que se llama
"amor hacia uno mismo".
 
  Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre
la razón y así erré menos veces. Hoy descubrí que eso se
llama "humildad".

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el
 pasado y preocuparme por mi futuro. Ahora, me mantengo
 en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un
día a la vez. Y eso se llama "plenitud".
 
 Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede
atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco
al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. ¡Y eso se
llama "saber vivir"!

No debemos tener miedo a cuestionarnos o
afrontarnos. De hecho, hasta los planetas chocan
y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas.

Ámate 💝

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